Fuentes alternativas de proteína en cría de peces carnívoros. Uso de enzimas

Índice

  1. Evolución del consumo de pescado en las últimas décadas
  2. Implementación de la acuicultura
  3. Dietas para la producción acuícola
  4. Ingredientes de origen vegetal: limitaciones en especies carnívoras
  5. Mejora del rendimiento de dietas con fuentes alternativas de proteína
  6. Conclusiones

1. Evolución del consumo de pescado en las últimas décadas

Para comprender el uso de fuentes alternativas de proteína en alimentación acuícola, primero debemos hablar de la población humana, que ha sufrido un crecimiento exponencial a partir de mediados del siglo 20, lo que ha causado una mayor demanda de alimentos. A esto se le suma que China y algunos países del Sudeste Asiático tienen un porcentaje creciente de habitantes de clase media que demandan proteína de calidad [1].

Estos dos factores han causado un fuerte incremento en la demanda mundial de pescado y han propiciado que la acuicultura gane peso como fuente de pescado para el consumo humano [2]. Esto también se debe, en parte, a que la pesca no es una fuente sostenible de pescado a largo plazo (ver gráfico 1).

Tendencias mundiales de la situación de las poblaciones marinas

2. Implementación de la acuicultura

Actualmente, la acuicultura representa casi el 50% de la producción de alimento de origen marino y se estima que, en 2030, el pescado producido en granjas acuícolas supere al que se obtiene mediante la pesca.

La acuicultura ha sido el sector de producción de alimento con un mayor crecimiento en las últimas tres décadas, ya que supone una fuente más barata, sencilla y más sostenible de obtener proteína animal de calidad.

Y es que el pescado es una fuente valiosa de nutrientes y micronutrientes y tiene un papel importante en la nutrición humana y la cadena alimentaria a nivel global.

Contribución de la acuicultura en la producción de pescado para consumo humano en millones de t. Azul: acuicultura; naranja: pesca

3. Dietas para la producción acuícola: uso de otras fuentes proteicas

Tradicionalmente, la pesca ha sido la base de los alimentos para acuicultura, pero el crecimiento de la demanda y de la explotación del mar y los ríos ha puesto en riesgo esta fuente de proteína, por lo que, actualmente, existe una tendencia a disminuir el uso de la harina y los aceites de pescado para alimentación acuícola.

Para reemplazar estas fuentes de proteína, suelen usarse algunos ingredientes vegetales. Estos suelen ser relativamente sencillos de obtener y el coste por unidad es bajo comparado con el de la harina de pescado. A pesar de eso, el reemplazo absoluto de la harina de pescado por fuentes de origen vegetal pocas veces consigue, por sí solo, llegar a los mismos niveles productivos a pesar de reducir los costes en alimentación.

Esto tiene especial relevancia en la cría en granjas acuícolas de especies carnívoras, tales como los salmónicos, cuyos requerimientos proteicos son muy elevados y sobrepasan el 50% en los alevines. Por esta razón, a veces suelen mezclarse fuentes vegetales con fuentes de proteína terrestre (harina de plumas, harina de carne y hueso, entre otras) [3].

4. Ingredientes de origen vegetal: limitaciones en especies carnívoras

Existe una gran variedad de fuentes proteicas de origen vegetal para la acuicultura, como la harina de soja, el gluten de maíz, o la harina de colza. Estos ingredientes, en particular la soja y otros leguminosas, presentan limitaciones importantes cuyo impacto es mayor en especies carnívoras que requieren altas concentraciones de proteína de calidad en sus alimentos.

  • La harina de soja (y de otras leguminosas) contiene factores antinutricionales (FANs) que tienen efectos negativos sobre la digestiblidad de la dieta y el bienestar digestivo. Algunos de estos factores son la antitripsina, que inhibe las proteasas encargadas de la digestión de proteínas, y las lecitinas, que inflamar el epitelio intestinal.
    Estos FANs tienen un gran impacto sobre la salud y el rendimiento de los peces carnívoros, cuyo organismo está especializado en la digestión de proteína de calidad y no está nada acostumbrado a digerir ingredientes de origen vegetal, por lo que tanto su flora como sus células intestinales serán más susceptibles a los factores antinutricionales, incluída la fibra y los carbohidratos presentes en estos ingredientes.
  • Otro inconveniente de las leguminosas como los guisantes, las judías, la soja o la canola es que, a pesar de que su composición es más consistente que el de las harinas animales, pueden afectar la palatabilidad del alimento.
  • Su contenido proteico es menor al de otros ingredientes como la harina de pescado o la harina de carne (ver tabla 1).
Porcentaje estandarizado de proteína bruta

5. Mejora del rendimiento de dietas con fuentes alternativas de proteínas

La inclusión de aditivos funcionales en las dietas para la acuicultura es un mecanismo eficaz para hacer frente a las limitaciones derivadas del uso de ingredientes proteicos de origen vegetal. Ests aditivos actúan en dos ámbitos: mejoran el funcionamiento del sistema digestivo y minimizan o inactivan los factores antinutricionales.

En el primer caso, se trata de moléculas activas de origen botánico denominadas pronutrientes acondicionadores intestinales capaces de activar las funciones de los enterocitos y, así, optimizar los procesos digestivos y la absorción de nutrientes para incrementar la disponibilidad de la proteína (y de otros nutrientes) de la dieta. Además, estos pronutrientes son capaces de minimizar la inflamación causada por algunos FANs, como las lecitinas.

En el segundo caso, se trata de enzimáticos diseñados para inactivar factores antinutricionales y digerir las proteínas y los carbohidratos que aporta la fórmula. La inclusión de enzimáticos eficaces, diseñados en función de los ingredientes utilizados, tiene un impacto muy favorable sobre el crecimiento y el bienestar de los peces. Estos aditivos ganan interés en la cría de peces carnívoros, en los que la producción endógena  de estas enzimas es inexistente o muy limitada.

Cabe recordar, que existen otros mecanismos para reducir el impacto de los FANs en las dietas acuícolas, algunos de ellos en desarrollo y con poca aceptación social, como la producción de soja modificada genéticamente que tiene silenciados los genes relacionados con las síntesis de algunos de estos FANs; y otros que ya se utilizan actualmente, como es la suplementación con aminoácidos, vitaminas y minerales específicos para suplir todos los requerimientos de la especie de destino [4].

6. Conclusiones

El uso de ingredientes origen vegetal está ganando importancia en las dietas para  la acuicultura, debido a que representan una fuente proteica más barata y sostenible que las de origen acuático.

Estos ingredientes de origen vegetal pueden llegar a cubrir gran parte de las necesidades proteicas, pero su éxito, en especial en la cría de peces carnívoros, depende de la inclusión de aditivos funcionales que permitan mejorar la disponibilidad de la proteína y minimizar los efectos de los FANs. Entre estos aditivos destacan los pronutrientes acondicionadores intestinales y productos multienzimáticos que contengan proteasas y carbohidrasas.

Desde Global Vet’s Lab ofrecemos el servicio de análisis y formulación de dietas para animales, que permite optimizar la composición del alimento contemplando la inclusión de los mejores aditivos funcionales. Para utilizar este servicio, puede contactar con nosotros a través de nuestra página web www.globalvetslab.com o por correo electrónico a la dirección info@globalvetslab.com.

Fuentes consultadas

  • [1] K. Hua et al., “The Future of Aquatic Protein: Implications for Protein Sources in Aquaculture Diets,” One Earth, vol. 1, no. 3, pp. 316–329, 2019.
  • [2] J. Bostock et al., “Aquaculture: global status and trends,” Philos. Trans. R. Soc. B, vol. 365, pp. 2897–2912, 2010.
  • [3] F. Y. Ayadi, K. A. Rosentrate, and K. Muthukumar, “Alternative Protein Sources for Aquaculture Feeds,” J. Aquac. Feed Sci. Nutr., vol. 4, no. 1, pp. 1–26, 2012.
  • [4] K. S. Medale Fracoise, “Protein sources in feed for farmed fish,” Cah. Agric., vol. 18, no. 2, pp. 103–111, 2009.

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