La harina de soja en nutrición avícola

La harina de soja es la fuente de proteína de elección en las dietas avícolas debido a los altos niveles de proteína bruta (PB) y a su composición en aminoácidos. Además, es una fuente proteica con un precio relativamente asequible comparado el de otros ingredientes de origen animal.

Suele suponer el mayor coste de todas las materias primas que entran en una fábrica de pienso, por lo que es importante controlar su calidad para aprovechar al máximo sus cualidades. Esta calidad va ligada a su valor proteico más que a su valor energético.

Composición

La harina de soja contiene porcentajes de PB que van desde el 44% hasta el 48%. Se obtiene a partir del haba entera de soja, que contiene un 36% de PB, tras quitarle la cascarilla y aplicarle un tratamiento térmico y una extracción con solventes para separar el aceite.

Es importante realizar el análisis de nutrientes de la harina de soja antes de formular las dietas para determinar exactamente el aporte nutricional de la harina de soja y poder ajustar correctamente las dietas. Principalmente, se deben tener en cuenta las siguientes áreas para utilizar la soja adecuadamente en las dietas:

  1. Perfil aminoacídico
  2. Digestibilidad de la proteína y, en especial, de los aminoácidos
  3. Contenido en azúcar y energía

Perfil aminoacídico: Puede calcularse a partir del porcentaje de PB de la soja mediante las fórmulas que proponen FEDNA (2019) o Rostagno (2017). Aunque los niveles de aminoácidos son algo variables entre una y otra, nos permitirán aproximar sus niveles.

LysMetMet+CysTreTrpIleValArg
FEDNA6,081,352,833,911,304,454,707,22
Rostagno6,171,342,813,921,414,694,897,38
Tabla 1. Perfiles aminoacídicos de la harina de soja expresados en % de PB propuestos por FEDNA (2019) y Rostagno (2017).

El perfil aminoacídico de la harina de soja también varía según su origen. Por ejemplo, la soja de Brasil suele contener menos lisina (Lys), metionina (Met) y treonina (Thr) que otras variedades cultivadas en Argentina o Estados Unidos.

Digestibilidad de la proteína: El procesamiento térmico y desengrasamiento para obtener harina de soja permite inactivar los factores antinutritivos termolábiles que contiene el haba en cantidades importantes. Esto permite mejorar la digestibilidad de los nutrientes, en especial, de la proteína, ya que se inactivan los inhibidores de la tripsina (enzima encargada de la digestión de la proteína). Otros factores antinutritivos termolábiles presentes en la soja son las ureasas y las lectinas, capaces de irritar la mucosa digestiva y disminuir la absorción de nutrientes.

Contenido en azúcares y energía: A pesar de ser el factor menos importante de los tres, hay que tener en cuenta también el aporte energético de la harina de soja por su impacto sobre el balance nutricional de la fórmula debido a las elevadas concentraciones de este ingrediente. La harina de soja suele contener alrededor del 35-40% de carbohidratos, la mayoría en forma de polisacáridos no amiláceos (NSP), que no pueden ser utilizados directamente como fuente de energía por los monogástricos.

La harina de soja contiene grasa de buena calidad, generalmente con un alto contenido de ácido linoleico. Por ello, su inclusión en las dietas para ponedoras se ha relacionado con un aumento del tamaño del huevo.

Control de calidad

Es fundamental aplicar unas adecuadas condiciones de procesado, es decir, de homogeneidad, tamaño de partícula, temperatura y presión, tiempo de procesado y humedad, con el objetivo de obtener un producto de máxima calidad. Se debe evitar el subprocesado, que dará lugar a harina con un elevado contenido en inhibidores de tripsina y ureasas; así como el sobreprocesado, que causará reacciones de Maillard, dando lugar a compuestos tóxicos que reducirán la digestibilidad de algunos aminoácidos.

Se recomienda que la actividad ureásica en harina de soja sea inferior a 0,20 y la de los inhibidores de tripsina inferior a 3,5 mg/g. La actividad de la lisina reactiva deberá ser superior al 85%. La solubilidad en KOH superior al 72%, que indica la solubilidad de la proteína y disminuye con el sobreprocesado.

Límites de inclusión en dietas para aves

En pollos de engorde, sólo existen limitaciones para la fase de cebo (a partir de los 18 días), cuando se recomiendan niveles de inclusión inferiores al 40% (FEDNA, 2019), con unos valores recomendables de aproximadamente el 35% (Rostagno, 2019). Respecto a las ponedoras en producción, la inclusión recomendable es del 30% (Rostagno, 2019).

Fuentes consultadas

FEDNA 2019. Blas, C. de, P. Carcía-Rebollar, M. Gorrachategui, and G.G. Mateos. Tablas FEDNA de composición y valor nutritivo de alimentos para la fabricación de piensos compuestos, FEDNA (Fundación Española Para El Desarrollo de La Nutrición Animal). 4ª edición, Madrid http://www.fundacionfedna.org/ingredientes-para-piensos

ROSTAGNO 2017. Rostagno, H.S. et al. 2017. Tablas Brasileñas Para Aves y Cerdos. Composición de Alimentos y Requerimientos Nutricionales. 4ª edición. Horacio Santiago Rostagno. Universidad Federal de Viçosa, Departamento de Zootecnia. Kalinowski Echegaray, Juan. 2005. “La Soja Integral En La Alimentación Avícola.”: 1–12. http://www.wpsa-aeca.es/aeca_imgs_docs/05_06_51_SojaIntegral.pdf

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